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| Nuevos estudios revelan la escasa incidencia de las bebidas refrescantes en el desarrollo de la obesidad A pesar de que hay pocas investigaciones que hayan examinado exhaustivamente el papel de los refrescos en el desarrollo de la obesidad, ha habido muchos llamamientos a una reducción en el consumo de este tipo de bebidas, pensando que esto frenará el aumento de la obesidad infantil. Sin embargo, existe evidencia científica que demuestra la escasa incidencia de las bebidas refrescantes en la obesidad. Un estudio publicado en el International Journal of Food Sciences and Nutrition ha analizado la tercera Encuesta Nacional sobre Salud y Nutrición (1988-1994) realizada en Estados Unidos para valorar cuáles son los factores que tienen mayor relación en el aumento de peso producido en la población americana adolescente en los últimos 20 años. Las características demográficas, la actividad física, el sedentarismo y el consumo de bebidas refrescantes (refrescos y zumos) fueron las distintas variables que se analizaron en este estudio. En el cual se obtuvo, como una de las conclusiones más destacadas, que el consumo de bebidas refrescantes y zumos de frutas, a pesar de haberse supuesto su positiva asociación con el Índice de Masa Corporal (IMC), no se corresponde con el sobrepeso, ni las cifras aportadas pueden ser consideradas como un factor decisivo en el desarrollo de la obesidad. Sin embargo, el análisis demostró que la falta de ejercicio físico sí se presenta rotundamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad, tanto en los chicos como en las chicas. En este sentido, el estudio ha señalado que la participación en programas de ejercicio físico y el descenso de horas frente a la televisión tiene mayor impacto en la reducción del Indice de Masa Corporal (IMC) de la población que la reducción del consumo de bebidas refrescantes y zumos de frutas azucarados. Por esta razón, incide en que las políticas para fomentar la actividad física y los programas de educación física para los estudiantes, así como los esfuerzos en evitar los hábitos sedentarios, son más satisfactorios a la hora de combatir el sobrepeso que centrar la actuación en determinados hábitos alimentarios. Por otro lado, en España, un estudio realizado entre niños de 6 y 7 años de edad mostró igualmente que el consumo de refrescos no estaba relacionado con el Índice de Masa Corporal (IMC) en este grupo de la población. Además, se ha observado consistentemente en distintas investigaciones que los adultos y los niños que consumen más azúcar son más delgados, lo cual entra en conflicto con el supuesto de que los refrescos generan obesidad. La evidencia disponible tiende a sugerir que este tipo de bebidas no representan un riesgo específico para el control del peso. De hecho, en EE.UU. ha habido muy pocos cambios en cuanto a las cifras de consumo de refrescos entre 1991 y 2001, mientras que en ese mismo periodo, la prevalencia de obesidad se ha duplicado. Referencia:
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Editado por IEDAR (Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha)
Telf. 91 745 86 00 · www.IEDAR.es · info@iedar.es El Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha es uno de los primeros organismos interprofesionales que se crearon en España y representa al sector azucarero y remolachero. Su misión es promover y divulgar hábitos alimentarios saludables en la población, así como dar a conocer el azúcar en la nutrición. |